El último fin de semana de mayo siempre tiene un sabor especial para los amantes del vino en Castilla y León. Este año, los días 31 de mayo y 1 de junio, la ciudad de Toro se vistió de gala para celebrar su ya tradicional Feria del Vino, un evento que se ha convertido en cita obligada no solo para los profesionales del sector, sino para cualquier persona que quiera descubrir la riqueza vinícola de esta tierra. Como entusiasta del vino y especialmente de los caldos de la Denominación de Origen Toro, no podía faltar a esta cita. Y ahora, comparto con ustedes mi experiencia, sensaciones y descubrimientos en un evento que superó todas mis expectativas.
El Escenario: Toro, Ciudad de Vino e Historia
Llegué a la feria el sábado por la mañana, con el sol ya calentando las piedras centenarias de esta ciudad que parece detenida en el tiempo. El ambiente era festivo desde el primer momento. La organización había trasladado la feria a las calles principales del municipio por segundo año consecutivo, una decisión acertadísima que permitía a los visitantes disfrutar del vino en un entorno patrimonial único. Las dos plazas principales, San Francisco y la Plaza Mayor, acogían los puestos de las bodegas, creando un recorrido natural entre los monumentos más emblemáticos de la ciudad.
La entrada general costaba 10 euros e incluía una copa de cata, un colgante y un sombrero de recuerdo. Un detalle que me pareció encantador, pues no solo servía como souvenir, sino que contribuía a crear un ambiente uniforme y festivo. Para quienes ya tenían la entrada completa y querían más tickets de consumición, existía una entrada reducida de 7,50 euros. Los puntos de venta estaban estratégicamente ubicados: en la Plaza de Toros y en la Bodega Histórica del vino de Toro, cerca de la Plaza Mayor.
El Ritmo de la Feria: Música, Gente y Vino
El horario de la feria era amplio: de 12:00 a 15:00 horas y de 18:00 a 21:00 horas ambos días, permitiendo disfrutar de la experiencia sin prisas. Me impresionó ver cómo las familias, grupos de amigos, parejas y expertos catadores compartían espacio con naturalidad. La prohibición de venta y consumo de alcohol a menores y la recomendación de moderación en las degustaciones se notaba en un ambiente responsable pero alegre.
La música en vivo fue un acierto total. Tres actuaciones repartidas entre la Plaza de San Francisco y la Plaza Mayor animaban el ambiente sin abrumar. Recuerdo especialmente un dúo acústico que tocaba versiones de canciones populares mientras el sol caía sobre los viñedos visibles al fondo. En ese momento, con una copa de Madremia Rosado en la mano, entendí por qué el enoturismo en Toro es una experiencia sensorial completa.

Descubriendo los Vinos: Más Allá del Tinto Potente
En los puestos de degustación, las bodegas adscritas a la D.O. Toro ofrecían sus mejores caldos. Como era de esperar, los tintos de Tinta de Toro eran los protagonistas. Probé varios, desde jóvenes vibrantes hasta reservas complejos, y todos confirmaban la excelente calidad de la añada 2022. Pero mi gran sorpresa vino cuando me acerqué al puesto de Bodegas Covitoro, donde me invitaron a probar un blanco de Malvasía que desafía todos los estereotipos sobre los vinos de Toro.
Fue entonces cuando supe que al día siguiente, domingo 1 de junio, se celebraría la cata especial “Otros vinos de Toro” en la Plaza de Toros. Con un aforo limitado a 60 personas y un coste de 10 euros, esta actividad prometía ser la gran novedad de la feria. No lo dudé y reservé mi plaza al instante.
La Cata Revelación: “Otros Vinos de Toro”
El domingo a las 12:00 horas en punto, entré en la Plaza de Toros transformada en sala de catas. El ambiente era íntimo, casi secreto. Sobre la mesa, ocho copas esperaban para mostrarme una faceta desconocida de la D.O. Toro. La presentación corrió a cargo de un enólogo local cuya pasión por estos vinos “minoritarios” era contagiosa.
La selección incluía:
- Un blanco de Malvasía 2023: Con notas de melocotón blanco y almendra tostada, sorprendía por su acidez vibrante y final mineral. “El terruño de Toro puede dar blancos fascinantes cuando se trabaja bien la acidez”, explicó el enólogo. Si quieres probar un ejemplo excelente, te recomiendo el Colegiata Malvasía que tenemos en Vinommelier.
- Un rosado de Garnacha tinta: Fresco y aromático, con frutas rojas y un toque cítrico que lo hace ideal para el verano. Demostraba que Toro puede hacer vinos ligeros sin perder carácter.
- Un espumoso Brut Nature de Verdejo: ¡Sorpresa total! Burbuja fina y persistente, notas de manzana verde y almendra amarga. Un vino que compite sin complejos con los mejores espumosos de otras regiones.
- Un vino semidulce de Moscatel: Perfecto equilibrio entre dulzor y acidez, con aromas a miel y frutas pasificadas. Ideal para postres o foie gras.
- Una Garnacha tinta joven: Fruta roja intensa, taninos sedosos y una frescura inesperada. Este vino me recordó por qué la Garnacha merece más atención en Toro. Si te interesa explorar esta variedad, no dejes de probar el Bigardo Experimental que tenemos disponible.
- Un vino naranja de Malvasía: El más arriesgado de todos. Con contacto prolongado con pieles, ofrecía notas exóticas de té Earl Grey y albaricoque seco. Una experiencia sensorial única.
- Un vino dulce de vendimia tardía: Concentrado y elegante, con capas de miel, albaricoque y un toque de especias.
- Un tinto de Garnacha con crianza breve: Para cerrar, un vino que demostraba cómo la Garnacha puede envejecer con gracia. Notas de fruta negra madura y especias dulces.
Esta cata fue una revelación. Durante 90 minutos, descubrí que Toro es mucho más que tintos potentes. Es una región con una diversidad enológica sorprendente, donde blancos, rosados, espumosos y vinos dulces encuentran su espacio con personalidad propia.
Los Tintos: Clásicos que Siguen Sorprendiendo
Por supuesto, durante la feria también disfruté de los emblemáticos tintos de Tinta de Toro. En el puesto de Bodegas Fariña probé su ya clásico Crianza, con esas notas a ciruela ahumada, tabaco y cacao que tanto caracterizan a los vinos bien hechos de la zona. Pero mi descubrimiento entre los tintos fue un joven de 24 Mozas – fruta fresca, taninos redondos y una bebibilidad que lo hace perfecto para cualquier ocasión. Si buscas un Toro accesible y versátil, 24 Mozas es una excelente opción que puedes encontrar en Vinommelier.
También destacaría el Sobreño Ildefonso 2018, un reserva de potencia contenida que demuestra cómo los vinos de Toro pueden envejecer con elegancia. Su estructura tánica y notas de cuero y trufa lo convierten en un vino para ocasiones especiales.
Reflexiones Finales: Toro Está Evolucionando
Después de dos días intensos en la Feria del Vino de Toro 2025, me quedan tres conclusiones claras:
- La diversidad es la nueva consigna: Toro ya no es sinónimo exclusivo de tintos potentes. La apuesta por blancos, rosados, espumosos y vinos dulces es una realidad que está enriqueciendo el panorama enológico de la región. Bodegas como Divina Proporción, Covitoro o Fariña están liderando esta revolución silenciosa.
- El enoturismo es clave para el futuro: Combinar patrimonio histórico con experiencias vinícolas de calidad es un acierto total. La ubicación de la feria en pleno casco histórico, con sus iglesias románicas y palacios renacentistas como telón de fondo, añade un valor diferencial difícil de igualar.
- Hay vinos para todos los paladares y momentos: Desde el bebedor casual hasta el coleccionista más exigente, Toro ofrece opciones. Un joven afrutado para una barbacoa, un blanco fresco para el verano, un espumoso para celebrar o un gran reserva para una ocasión especial. La gama es cada vez más amplia y accesible.
Consejo Vinommelier: Cómo Vivir la Experiencia Toro en Casa
Si te perdiste la feria, no todo está perdido. Muchos de los vinos que probé están disponibles para disfrutar en casa. Te recomiendo especialmente explorar la sección de Vinos de Toro en Vinommelier, donde encontrarás desde los clásicos tintos hasta estas nuevas expresiones que están revolucionando la denominación.
Para empezar, te propongo una cata casera inspirada en la que viví en Toro:
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Aperitivo: Colegiata Malvasía (blanco fresco y aromático)
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Con pescado o arroces: Madremia Rosado (versátil y frutal)
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Carnes a la parrilla: 24 Mozas Roble (tinto joven y accesible)
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Postre o meditación: Un vino dulce como el Liberalia Uno
Y si quieres ir más allá, atrévete con el Bigardo Experimental, un vino que desafía convenciones y muestra el futuro de Toro.
¿Volveré en 2026? ¡Sin Dudas!
La Feria del Vino de Toro 2025 superó todas mis expectativas. No solo por la calidad de los vinos, sino por la atmósfera única que se crea cuando una ciudad entera se vuelca en celebrar su patrimonio vinícola. Ya estoy planeando mi visita para la próxima edición.
Si eres amante del vino y quieres descubrir una región en plena evolución, Toro debería estar en tu radar. Y si no puedes esperar hasta la próxima feria, siempre puedes empezar a explorar su diversidad desde casa con una buena selección de sus vinos. En Vinommelier estamos encantados de guiarte en este descubrimiento.



